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Un sistema linfático congestionado suele pasarse por alto, pero es una causa frecuente de hinchazón crónica, retención de líquidos e infecciones recurrentes. El sistema linfático transporta sustancias de desecho y células inmunitarias por todo el cuerpo. Cuando se produce una alteración, el líquido linfático se acumula en los tejidos, lo que provoca edemas, sensación de pesadez y mayor susceptibilidad a las infecciones. Descubra cómo reconocer una congestión linfática, qué síntomas la indican y con qué métodos puede activar su sistema linfático.

El sistema linfático es una red a menudo subestimada, pero vital en nuestro cuerpo. Trabaja incansablemente en segundo plano para eliminar sustancias de desecho, apoyar el sistema inmunológico y regular el equilibrio de líquidos. Pero, ¿qué sucede cuando este importante mecanismo de limpieza se detiene? Un sistema linfático congestionado puede tener consecuencias de gran alcance, desde hinchazones visibles hasta una mayor susceptibilidad a infecciones y molestias crónicas. En este artículo descubrirá cómo se produce un estancamiento linfático, qué síntomas lo indican y qué puede hacer al respecto.

¿Qué es el sistema linfático y qué funciones cumple?

El sistema linfático es una red compleja de vasos linfáticos, ganglios linfáticos y órganos linfáticos que corre paralela al sistema circulatorio sanguíneo. Sin embargo, a diferencia del sistema cardiovascular, el sistema linfático no posee una bomba central como el corazón. En su lugar, el líquido linfático se transporta mediante movimientos musculares, la respiración y la pulsación de las arterias adyacentes.

Las principales funciones del sistema linfático incluyen el drenaje del líquido tisular, la eliminación de desechos metabólicos, patógenos y células anormales, así como la producción y el transporte de células inmunitarias. Diariamente se mueven aproximadamente dos a cuatro litros de líquido linfático por el cuerpo, un impresionante proceso de limpieza que generalmente pasa completamente desapercibido.

¿Cómo se produce un estancamiento linfático?

Un estancamiento linfático, también denominado médicamente linfedema, se produce cuando la capacidad de transporte del sistema linfático no es suficiente para eliminar el líquido linfático acumulado. Esto puede tener diversas causas, que básicamente se dividen en linfedemas primarios y secundarios.

Linfedemas primarios

Los linfedemas primarios son congénitos y se basan en malformaciones del sistema linfático. Estos pueden estar presentes ya en el nacimiento o manifestarse solo en el transcurso de la vida. Frecuentemente hay muy pocos vasos linfáticos o son demasiado estrechos, o los ganglios linfáticos están subdesarrollados. Los linfedemas primarios son relativamente raros con una frecuencia estimada de aproximadamente 1:6.000 al nacer y afectan con mucha mayor frecuencia a mujeres que a hombres.

Linfedemas secundarios

Los linfedemas secundarios son considerablemente más frecuentes y se producen por influencias externas o enfermedades. Entre las causas más comunes se encuentran las intervenciones quirúrgicas en las que se extirparon ganglios linfáticos, especialmente después de operaciones de cáncer en el área de mama, abdomen inferior o pelvis. También las radioterapias en el marco de un tratamiento oncológico pueden dañar el sistema linfático y provocar estancamientos.

Otras causas de linfedemas secundarios son lesiones, inflamaciones, infecciones como erisipela, tumores que comprimen los vasos linfáticos, así como insuficiencia venosa crónica. También la inmovilidad extrema, como en caso de encamamiento, puede llevar a un flujo linfático ralentizado.

Síntomas típicos de un sistema linfático congestionado

Los signos de un estancamiento linfático se desarrollan a menudo gradualmente y al principio frecuentemente se subestiman. El síntoma más característico es una hinchazón visible, que típicamente aparece en brazos o piernas, pero también puede afectar la cara, el tronco o el área genital.

Hinchazones y sus particularidades

La hinchazón en un linfedema se siente inicialmente blanda y puede hundirse al presionarla. Sin embargo, en la fase avanzada el tejido se vuelve cada vez más duro y fibrótico. Un signo típico es el llamado signo de Stemmer: el pliegue cutáneo en la base del segundo dedo del pie o de la mano no puede levantarse. Este fenómeno se considera un indicio relativamente seguro de un linfedema.

A diferencia de otras causas de hinchazón, un linfedema mejora solo ligeramente o en absoluto al elevar la extremidad afectada. Además, la hinchazón aparece inicialmente a menudo de forma asimétrica, solo en un brazo o una pierna.

Sensación de tensión y dolores

Los afectados informan frecuentemente de una sensación desagradable de tensión o pesadez en la región afectada. La piel puede sentirse tensa, y pueden aparecer dolores tirantes o punzantes. La movilidad de las articulaciones puede estar limitada por la hinchazón, lo que afecta considerablemente la vida cotidiana.

Alteraciones cutáneas

En el curso de un estancamiento linfático crónico la piel cambia: se vuelve más gruesa, se endurece y pierde su elasticidad. Pueden formarse pliegues cutáneos, la superficie de la piel se vuelve más áspera, y en casos graves se desarrollan crecimientos verrugosos. La piel también es más susceptible a lesiones y cicatriza peor.

Mayor susceptibilidad a infecciones por estancamiento linfático

Un sistema linfático congestionado debilita considerablemente la defensa inmunitaria local. El líquido linfático estancado forma un caldo de cultivo ideal para bacterias y otros patógenos. Al mismo tiempo, las células inmunitarias ya no pueden transportarse eficazmente a las áreas afectadas.

Erisipela, la complicación temida

Una de las complicaciones más frecuentes y peligrosas de un linfedema es la erisipela, también llamada erisipela. Esta infección bacteriana de la piel es causada generalmente por estreptococos y se manifiesta mediante enrojecimientos cutáneos delimitados nítidamente, muy rojos, calientes y dolorosos. Frecuentemente aparecen además fiebre, escalofríos y una marcada sensación de enfermedad.

Particularmente problemático es que una erisipela daña aún más el sistema linfático y de esta manera pone en marcha un círculo vicioso: el linfedema favorece las infecciones, y cada infección a su vez empeora el linfedema. Sin tratamiento, una erisipela puede poner en peligro la vida y por lo tanto debe tratarse inmediatamente con antibióticos.

Otros riesgos de infección

Además de la erisipela, las personas con estancamiento linfático son más susceptibles a infecciones por hongos, especialmente en los espacios interdigitales de los pies o en pliegues cutáneos. También pequeñas lesiones, picaduras de insectos o traumatismos menores pueden tener consecuencias más graves que en personas sanas y deben observarse cuidadosamente y desinfectarse.

Diagnóstico: ¿Cómo se detecta un estancamiento linfático?

El diagnóstico de un linfedema comienza con una anamnesis exhaustiva y un examen físico. El médico pregunta sobre enfermedades previas, operaciones, radioterapias y el curso temporal de las molestias. Durante el examen se realizan mediciones de perímetro, se verifica el signo de Stemmer y se evalúa la textura de la piel.

Para un mayor esclarecimiento se emplean procedimientos de imagen. La linfogammagrafía se considera el estándar de oro: en ella se inyecta una sustancia débilmente radiactiva en la piel, cuya distribución y transporte a través del sistema linfático se sigue con una cámara especial. También las ecografías pueden proporcionar información valiosa y excluir otras causas de hinchazones.

En algunos casos se utilizan resonancia magnética o TAC para detectar tumores u otros cambios estructurales que podrían obstruir el drenaje linfático.

Posibilidades de tratamiento para el estancamiento linfático

Un linfedema en la mayoría de los casos no es curable, pero puede controlarse bien con una terapia constante. El tratamiento se basa en varios pilares que idealmente se combinan.

Terapia Descongestiva Compleja (TDC)

La TDC es la terapia estándar para linfedemas y consta de varios componentes. El drenaje linfático manual es una técnica de masaje especial en la que con movimientos suaves y rítmicos se desplaza el líquido linfático hacia vasos linfáticos funcionales. Este tratamiento solo debe ser realizado por terapeutas especialmente capacitados.

Después del drenaje linfático se realiza una terapia de compresión con vendajes especiales o medias de compresión médicas. Estos mantienen el estado descongestivo y evitan que se acumule nuevamente líquido. La compresión debe llevarse de forma constante, generalmente a diario y durante muchas horas.

Terapia de movimiento

El movimiento específico es un componente importante del tratamiento del linfedema. Mediante contracciones musculares se estimula el flujo linfático. Especialmente recomendables son deportes como natación, marcha nórdica, ciclismo o gimnasia linfática especial. Es importante que el movimiento se realice bajo compresión y no sea demasiado intenso.

Cuidado de la piel y profilaxis de infecciones

Un cuidado meticuloso de la piel es esencial para prevenir infecciones. La piel debe cuidarse diariamente con productos con pH neutro y reengrasantes para fortalecer la barrera cutánea. Deben evitarse lesiones y desinfectarse inmediatamente las pequeñas heridas. Al trabajar en el jardín o en el hogar se recomiendan guantes protectores.

Procedimientos quirúrgicos

En casos seleccionados pueden considerarse procedimientos quirúrgicos. En las anastomosis linfovenosas se conectan vasos linfáticos con pequeñas venas para crear vías de drenaje alternativas. Los trasplantes de ganglios linfáticos son otra opción. Estas intervenciones microquirúrgicas solo se realizan en centros especializados y no son adecuadas para todos los pacientes.

Prevención: Cómo prevenir un estancamiento linfático

Quien tiene un riesgo elevado de linfedemas, como después de operaciones de cáncer con extirpación de ganglios linfáticos, debe tomar medidas preventivas. Esto incluye evitar lesiones e inflamaciones en la extremidad en riesgo. Las extracciones de sangre, inyecciones o mediciones de presión arterial deben realizarse preferiblemente en el otro brazo.

El calor extremo, como el de la sauna, baños calientes o exposición solar intensa, puede aumentar el riesgo y debe evitarse. También los cambios bruscos de temperatura son desfavorables. Al volar se recomiendan medias de compresión, ya que la caída de presión en la cabina puede afectar el flujo linfático.

El sobrepeso es un factor de riesgo significativo para linfedemas. Una alimentación saludable y ejercicio regular contribuyen por tanto esencialmente a la prevención. Al mismo tiempo debe evitarse la ropa ajustada y el levantamiento de objetos pesados.

Vivir con un linfedema: Consejos prácticos para el día a día

Un linfedema requiere adaptaciones en la vida cotidiana, pero de ninguna manera significa renunciar a la calidad de vida. Muchos afectados llevan una vida en gran medida normal si siguen algunas reglas básicas.

La terapia de compresión constante puede parecer laboriosa al principio, pero generalmente se convierte en rutina. Las medias de compresión modernas son considerablemente más cómodas y estéticas que antes. Las ayudas para ponerse facilitan enormemente la colocación diaria.

Las citas de control regulares con el médico o terapeuta linfático son importantes para monitorear el curso y ajustar la terapia. Ante signos de infección (enrojecimiento, calor, fiebre) debe buscarse ayuda médica inmediatamente.

El intercambio con otros afectados, por ejemplo en grupos de autoayuda, puede resultar emocionalmente reconfortante y proporcionar valiosos consejos prácticos. También el apoyo psicológico puede ser útil, ya que un linfedema crónico puede afectar la calidad de vida y llevar a cargas psicológicas.

Conclusión: El tratamiento temprano es decisivo

Un sistema linfático congestionado es más que un problema cosmético: puede llevar a afectaciones considerables de la salud y disminuir notablemente la calidad de vida. Las hinchazones son solo el síntoma visible de un sistema de transporte alterado que también debilita la defensa inmunitaria y aumenta el riesgo de infecciones.

La buena noticia es: cuanto antes se detecte y trate un estancamiento linfático, mejor puede controlarse. Con la terapia descongestiva compleja se dispone de un método de tratamiento eficaz que con una aplicación constante puede lograr buenos resultados. Es importante que los afectados participen activamente en su terapia, lleven a cabo la compresión de forma constante y presten atención al cuidado meticuloso de la piel.

Si nota hinchazones persistentes que no mejoran al elevar la extremidad, o si pertenece a un grupo de riesgo, no debe dudar en buscar consejo médico. Un linfedema generalmente se desarrolla durante un tiempo prolongado, y cada día de tratamiento temprano puede ayudar a evitar complicaciones y mantener la calidad de vida.

Dieser Ratgeber dient ausschließlich zu Informationszwecken und ersetzt keine medizinische Beratung oder Diagnose. Bei anhaltenden Beschwerden konsultieren Sie bitte einen Arzt. Nahrungsergänzungsmittel und Heilpflanzen sollten nicht ohne Rücksprache mit einem Therapeuten eingenommen werden.